Las abejas: imprescindibles para la supervivencia del ser humano

El 29 de abril, se reunía la Comisión Europea para vetar durante dos años el uso de tres químicos neonicotinoides que afectan negativamente a las abejas, dando un paso decisivo para su protección, que es como decir, en la protección del medio ambiente. A raíz de esta noticia son muchas las preguntas que se plantean en torno a este insecto polinizador y conocido más bien por su labor en la producción de miel. Por este motivo hoy explicaremos como se organizan y la importancia de las abejas para la supervivencia del ecosistema y por lo tanto del ser humano.

Las abejas son “insectos sociales”, viven formando colonias constituidas por unos 40.000 individuos. Si se deja una colmena aislada, morirá de soledad a los pocos días. Los habitantes de la colonia se dividen en tres grupos, reina, abejas obreras y zánganos, que se reparten de forma muy ordenada la comida y el trabajo.

La reina, es la única hembra fecunda y máxima autoridad de la colonia. Es fecundada por el zángano más fuerte y veloz. A partir de ese momento su misión es poner un huevo al minuto y mantener unidos al resto de miembros de la colmena. Para ello segrega la “feromona” que se expande por toda la colmena, frena la construcción de celdas reales e impide el desarrollo de los ovarios de las abejas obreras. Vive unos cinco años y se alimenta de jalea real.

Las abejas obreras, forman la población más numerosa y cumplen muchas funciones dependiendo de su edad, empiezan como limpiadoras, retirando de las celdillas los residuos. Al cuarto día se convierten en nodrizas y alimentan a las larvas y dan calor al nido de cría. A partir del décimo día atienden a la reina como damas de honor. Posteriormente actúan como ventiladoras, segregan cera y fabrican la miel, que es su principal alimento  Finalmente, a los veinte días y hasta su muerte, salen al campo en busca de néctar (que después transformarán en miel), polen, propóleos y agua, visitando unas 400 flores de la misma especie.

Los zánganos,  cumplen una doble función: fecundar a la reina y proporcionar calor al nido de cría.

El 75% de la flora silvestre se poliniza gracias a las abejas y casi el 40% de las frutas y verduras que comemos procede de la polinización que realizan estos insectos. En la actualidad se está produciendo lo que se llama “Síndrome de despoblamiento de las colmenas” que se debe en mayor medida a un grupo de amenazas como los plaguicidas y los transgénicos.

Su labor como polinizadoras naturales, las convierten en imprescindibles para el medio ambiente y la supervivencia del ser humano, ya que si no existieran, no habría plantas, sin ellas no existirían los animales herbívoros y sin éstos, los carnívoros tampoco, por lo tanto al hombre le quedarían muy pocas posibilidades de sobrevivir sin estos insectos. Por este motivo, debemos de concienciar a la sociedad de la importancia de su cuidado, especialmente a las multinacionales químicas, productoras de estos pesticidas y  las principales perjudicadas de la prohibición aprobada por la Unión Europea.

Fuente: www.ecologiaverde.com

Autor/a: Amalia Casas

Soy una enamorada de la naturaleza y los animales, preocupada por el tipo de alimentación actual, y los métodos que se utilizan en la producción de todo lo que comemos, especialmente en el cuidado de la tierra y los animales.

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